¿Cómo se aborda un trastorno del desarrollo?

Actualmente no hay disponible ningún tratamiento terapéutico, quirúrgico o farmacológico que modifique de manera rápida, permanente y estable el funcionamiento cerebral de las personas afectadas por algún trastorno del desarrollo, de manera que su conducta sea, como suele denominarse, normotípica.

Sin embargo, existen tratamientos que mejoran en gran medida la autonomía personal, disminuyen el grado de dependencia, aumentan las posibilidades de desarrollo personal, ayudan a integrar correctamente las señales sensoriales, consiguen conductas más adaptadas, aumentan la autoestima, mejoran las capacidades motoras, cognitivas y del lenguaje, disminuyen el riesgo de conductas perjudiciales asociadas y en definitiva, tienen un impacto positivo en la calidad de vida y perspectivas de futuro de la persona y su familia. Dependiendo de las dificultades que presente cada caso, será necesaria la actuación de uno o varios profesionales de distintas disciplinas (terapia ocupacional, psicología, fisioterapia, logopedia, psicopedagogía, maestros especialistas, neurología, psiquiatría, pediatría…).

¿Cómo se trabaja en el CDICR?

1. FASE DE VALORACIÓN

En primer lugar, el equipo de valoración y diagnóstico realiza una serie de pruebas estandarizadas al niño/a y entrevista a la familia para detectar las posibles dificultades. Es muy importante que en el momento de la valoración se aporten todos los datos, informes o pruebas diagnósticas realizadas con anterioridad, a fin de poder hacer un juicio lo más exacto posible. Esto tiene una importancia crucial a la hora de diseñar estrategias de intervención lo más eficaces posibles. Las valoraciones incluyen diversos estudios realizados por varios profesionales y la emisión de un informe amplio y detallado sobre el caso. Suelen durar entre dos y tres horas y se realizan en horario de mañana.

2. FASE DE INTERVENCIÓN

Una vez se ha valorado y estudiado el caso, el equipo al completo de profesionales propone una estrategia de intervención que es consensuada después con la familia. Dependiendo de las dificultades detectadas, se plantea uno o varios profesionales para que realicen las intervenciones. Nuestro equipo está compuesto por Terapeutas Ocupacionales, Fisioterapeuta, Logopeda, Psicóloga y Psiquiatra, todos ellos especializados en desarrollo infantil y trastornos asociados.

MODELO DE INTERVENCIÓN CLÍNICO-FAMILIAR

En el CDICR trabajamos con este modelo de intervención, único en cuanto al tratamiento de este tipo de dificultades se refiere. En él, la intervención tiene lugar tanto en la clínica como en casa, siendo imprescindible una participación activa de la familia. En el tratamiento de los trastornos del desarrollo, la experiencia nos dice que en la mayoría de los casos no es suficiente acudir al profesional unas pocas horas a la semana o al mes; si se quieren alcanzar objetivos estables y duraderos en el tiempo es necesario que el trabajo y estrategias que se realizan dirigidas por el profesional en sesión, sean trasladadas a los entornos diarios del niño/a, incluida la escuela, de manera que su avance sea más rápido y adaptado al mundo real, fuera de la clínica. Además, este modelo persigue que el niño/a y la familia vayan siendo, con tiempo y trabajo, lo más independientes posibles de los profesionales clínicos, ganando en autonomía, destrezas y sabiendo resolver de manera adecuada las dificultades que surgen día a día.

Por tanto, en nuestro modelo clínico-familiar, se trabaja en tres aspectos:

  1. Cuando se trabaja en sesión clínica. Un familiar de referencia debe estar presente en las sesiones y participar en las mismas, todo ello bajo la dirección del profesional clínico asignado que irá explicando cómo, por qué y con qué objetivos hace lo que hace, para que el familiar tome conciencia y aprenda. Decimos que, el terapeuta interviene, el familiar aprende, el niño juega. Las terapias están dirigidas por objetivos que son trabajados en sesión clínica, y en casa.
  2. Cuando se trabaja en casa. Esta parte es fundamental para que el niño/a avance adecuadamente. La familia deberá trasladar las estrategias aprendidas en la sesión clínica para conseguir los objetivos planteados. Es muy difícil, insistimos, que se consigan objetivos si sólo se trabaja en sesión clínica y no se trabaja en casa. El profesional clínico dará las pautas a seguir, marcando objetivos por semana y supervisará el caso, resolviendo las dudas que vayan surgiendo.
  3. En el ámbito educativo. Nuestro equipo le pedirá permiso para ponerse en contacto con el colegio del niño/a y contactar con el/la tutor/a para mantener un contacto e intercambio de información constante y resolver dudas, plantear estrategias de intervención en el aula y establecer un seguimiento consensuado. En definitiva, se intenta promover que desde el colegio se trabaje en consonancia con los objetivos y metodología planteados en la clínica. Sin embargo, como no puede ser de otra manera, en última instancia es competencia de los profesionales educativos decidir si colaborar o no y en qué medida hacerlo sobre las propuestas que realicemos.

Si por cualquier razón, la familia no está de acuerdo con cualquier punto de este modelo de intervención, nuestro equipo propondrá alternativas que se ajusten a cada familia y sus circunstancias concretas.

3. FASE DE SEGUIMIENTO

Conforme el caso avanza, se van alcanzando los objetivos planteados y el familiar de referencia adquiere estrategias y resuelve problemas con más solvencia, nuestro equipo comienza a plantear entrar en esta fase. En ella, las sesiones en la clínica cada vez son más espaciadas en el tiempo y la intervención del profesional en ellas es cada vez menor, supervisando en todo momento al familiar, hasta que terminan por desaparecer y empieza el seguimiento propiamente dicho: la familia es totalmente empoderada, es decir, ha alcanzado las competencias suficientes para empezar a trabajar únicamente en casa y los entornos diarios. Sigue habiendo un contacto constante con la familia y con el colegio.

4. FASE DE ASESORAMIENTO

Las familias y casos que alcanzan esta fase, son consideradas independientes de nuestro equipo profesional, tanto a nivel de intervención en clínica como en seguimiento en el aula. Sin embargo, nos debemos a ellas y a los que consideramos de alguna manera también nuestros niños y niñas. Por ello, siempre estaremos dispuestos a resolver cualquier duda y asesorar a todas las partes. Además, en esta fase, procuramos asesorar y acompañar en las dificultades que vayan surgiendo en la etapa adolescente y adulta para lograr el objetivo último de nuestro Centro:

Plena inclusión, mínima dependencia y máximo desarrollo posible.

 ¿Por qué parece que el niño/a “solo” juega durante las sesiones?

Este es un punto que suscita dudas y conviene explicar. Está ampliamente demostrado que solo aprendemos con eficacia si estamos motivados. Un adulto puede estar motivado por el deber de hacer una tarea, o porque lo que hace le gusta. Sin embargo, a edades tempranas, donde el sentido del “deber” no ha madurado, la motivación se alcanza mediante el juego; esto es algo innegable, lo que motiva a un/a niño/a es lo que le divierte. Por eso tratamos de readaptar las sesiones a lo que les motiva; a través del juego el/la niño/a aprende con eficacia. A ojos de un familiar, efectivamente, el niño/a juega. Sin embargo, detrás de ese juego, el profesional clínico está trabajando concienzudamente los objetivos planteados y las dificultades de cada caso, aplicando conocimientos adquiridos tras exigentes años de estudio en titulaciones universitarias oficiales y su propia experiencia clínica.

Es importante que usted entienda este punto e insistimos: el terapeuta interviene, el familiar aprende, el niño juega. La intervención clínica-tradicional en niños/as con este tipo de trastornos, que no se basa en la motivación a través del juego, no consigue objetivos más rápidos ni son más duraderos; sin embargo, aumentan el rechazo por la terapia, por el profesional e incrementan el estrés asociado a ella. Es por ello que procuramos trabajar en un ambiente que el niño/a no solo no lo rechace sino que esté muy motivado y contento.