En el CDICR estamos especializados en el enfoque de Integración Sensorial. La Teoría de Integración Sensorial fue creada y desarrollada por la Terapeuta Ocupacional y Neurocientífica estadounidense Dra. Anna Jean Ayres. Según la Dra. Ayres, “la Integración Sensorial es el proceso neurológico que organiza la sensación de nuestro cuerpo y del ambiente, y hace posible el uso del cuerpo de forma efectiva dentro del entorno”.

 

El procesamiento cerebral de la información sensorial se denomina Integración Sensorial y hace posible que un individuo reaccione de forma efectiva ante todos los tipos de estímulos. La Integración Sensorial constituye la base sobre la que los niños crean nuevas habilidades en todas las áreas de su desarrollo por lo que su correcto funcionamiento es de capital importancia para su bienestar físico y mental a lo largo de toda su vida.

 

Cuando el proceso de Integración Sensorial está alterado, se dice que existe una Disfunción de Integración Sensorial o Trastorno de Procesamiento Sensorial (TPS), en la cual el cerebro no procesa correctamente el flujo de información sensorial que le llega, lo que se traduce en respuestas comportamentales y motrices inadecuadas. Las dificultades de origen sensorial afectan al bienestar del individuo, dando lugar a problemas en el aprendizaje, la coordinación, la conducta, el lenguaje o el desarrollo sensoriomotor, entre muchos otros.

 

Numerosos estudios epidemiológicos realizados en poblaciones occidentales estándar señalan una alta prevalencia de TPS en la población infantil, situada alrededor del 20%. Además este trastorno, acompaña con frecuencia a otros trastornos presentando comorbilidad en cerca del 90% de los casos de Trastorno del Espectro Autista (TEA), en alrededor del 60% de casos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), en elSíndrome de Down (49%), el síndrome opsoclono-miclono (63%), el de evacuación disfuncional (53%) e incontinencia urinaria (44%) y algunas enfermedades como la dermatitis atópica, asma (25,7%) y epilepsia (49%) . A propósito de la prevalencia, se estima que una persona con dificultades en su Integración Sensorial tiene 4 veces más probabilidades de tener problemas emocionales internos (como la ansiedad) y 3 veces más probabilidades de desarrollar conductas problemáticas externas. Si quieres conocer más sobre las dificultades sensoriales, puedes consultar el siguiente enlace de la base de datos médica, probablemente más seria e importante del mundo científico (PubMed): enlace

 

La intervención desde el enfoque de integración sensorial se hace efectiva a través de un contexto lúdico en el que el pequeño/a se divierte a la par que se esfuerza por alcanzar los objetivos acordados con la familia. Así, ofreciendo actividades lúdicas, procuramos una estimulación y motivación interna que promueve respuestas adaptadas. Con ello conseguimos que el niño/a aprenda a organizar su comportamiento motor, emocional y atencional.

 

Además de intervenir directamente con el niño/a, es imprescindible trasladar el aprendizaje a sus rutinas y retos diarios, con el fin generar una cartera de estrategias y herramientas a los familiares y a otros profesionales que interactúen directamente con él o ella, como los profesores del colegio o de extraescolares. Asimismo, en algunas ocasiones se recomienda incorporar una serie de modificaciones en el ambiente habitual que faciliten la participación en las diferentes actividades y rutinas familiares.

Si quieres saber más sobre qué es integración sensorial como terapia, como proceso neurológico y sus diferencias con la estimulación multisensorial, te invitamos a leer este post.